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jueves, 29 de enero de 2015

Libre como el frío

Fuera hace frío.  
Un frío tan frío que corta el viento y se respira hielo y no aire. El paisaje es gris, hermético en un esqueleto de metal y piedra; una ciudad llena de ruidos que juntos forman un silencio ensordecedor. 
Las nubes estan cargadas de rabia, de tanta ira que parece pesar en ellas toneladas. Pronto lloverá. Tras mi ventana, bajo la luz de un cálido flexo y mis libros, yo. En casa. Esnifo letras, sílabas,  palabras...que a poquitos toman asiento en mi cabeza y también miran lejos.

Fuera hace frío. 
Un frío tan libre de estas cuatro paredes que se ha vuelto cálido con el contacto de mis más profundos deseos. Dentro de casa, el calor se ha vuelto tormento y los vocablos cuchillos en mi garganta. Me pesan las ideas, como a las nubes la lluvia. Retengo cada gota, pizca, migaja de mi imaginación,  y espero paciente la hora de un tiempo incierto en la cual pueda ser finalmente libre.

Libre, como el frío. 

jueves, 1 de enero de 2015

2014-2015

Se ha ido un año en el que la oruga se hizo mariposa, y aunque aún no sepa volar no tardará en abrir sus alas y lanzarse al abismo de un futuro incierto y un nuevo año que traera consigo una nueva vida.

miércoles, 29 de octubre de 2014

¿Felicidad?


¿Es la felicidad cuestión de empeños? ¿Realmente, a base de sueños y paciencia podemos alcanzarla? Empiezo a creer que la felicidad no es más que otro cuento chino para mantenernos activos y motivados en una vida que lejos de ser perfecta desde el momento en el que naces, te quita más que te da. Echo de menos mi infancia, cuando mirabas el mundo con ojos inexpertos y enternecedores, llenos de esperanza. Por aquel entonces mis máximas preocupaciones eran encontrar las Barbies en su sitio, que me saliera bonito un dibujo o mi madre no me plantara un lazo en la cabeza. Simples y dulces preocupaciones de antaño. A medida que creces te arrancan esa ilusión, todo se vuelve una controversia de ideas y conceptos que pierden su claridad y se vuelven difusos. La realidad, hasta entonces incomprensible pero clara se ofusca en su incomprensión y se agrava, de modo que cuanto más queremos entender menos lo hacemos. Ya nada es tan claro, y la verdad se presenta difuminada por vicisitudes sin sentido que hay quien finge entender. Este camino hacia la muerte va perdiendo sus carteles y escondiendo sus avisos, y ya una pierde la dirección y no sabe a donde va. "Ve a la felicidad" dice la conciencia. ¿Donde esta eso? ¿qué es eso? Puede que no sea más que un concepto de bienestar general demasiado idealizado, surrealista. ¿Y si no existe? Aún así todos seguimos caminando, porque en este viaje, no esta permitido un alto en el camino. Buscamos esa estrella, esa meta u objetivo, aun sin saber cuales son sus requisitos.

Estoy desilusionada. Porque no encuentro el sentido a tantas cosas...que son pocas las que lo tienen, y temo que se esfume, como lo hizo en muchas firmezas que sostuve en un pasado. Lo que creía cierto resulto ser una farsa, de lo que estaba segura se desplomó como un castillo de naipes, y mis creencias se quemaron con el tiempo, como una cerilla ardiendo. Tengo que tomar decisiones, y no estoy preparada para ellas. Aunque supongo que nadie esta preparado para afrontar decisiones definitivas para tu vida en un momento determinado.

Hace tiempo que deje de ser una niña. El dolor cambia a la gente, decían, y es cierto, me ha cambiado. En el momento en el que descubres el mundo tal y como es te das cuenta de lo engañados que vivimos todos. Y ¿de quién es la culpa? -esto, en el supuesto caso de que haya que recriminarle la culpa a alguien- cuando de responsabilidades se trata los grandes cabecillas ideológicos se vuelven anónimos. El problema es que nos enseñan desde pequeños que mentir esta mal, sin embargo, nuestras primeras ilusiones son mentira (Ej. Reyes Magos, Ratoncito Pérez, Santa...); puede que esto sea la raíz de nuestras posteriores desilusiones conforme vamos madurando. Nos contradecimos. Tal vez todo sea culpa de las expectativas, pero de ser así, la culpa radica en quien las inculca, es decir, el propio ser humano. Y ¿por qué las inculca? Porque el ser humano esta obsesionado con  la perfección y su belleza, en una imparable búsqueda de la felicidad.  Y es curioso, como en el conato de encontrarla, nos dañamos a nosotros mismos. ¿Quiere decir esto que el ser humano es malo por naturaleza? No lo sé, somos una gran potencia natural capacitada del bien y del mal. Esta en nuestras manos la felicidad, y sin embargo, no la logramos. Es paradójico. 

La cuestión en si de estas líneas laberínticas no es la búsqueda de un culpable, sino la comprensión de la felicidad, que como muchas otras cosas, ha podido ser víctima de unas expectativas demasiado altas, porque si algo esta claro, es que los hombres son perfectos idealizadores de la realidad. 

lunes, 27 de octubre de 2014

Otoño

Se consume Octubre, un mes más en días sin rumbo, y rumbos sin mi. Todo esta quedando atrás, difuso  en ojos que no ven más allá de ti. Ya no hay nada de lo que fue un nosotros, un me, te, contigo. Solo quedaron los pronombres, vacíos, huecos, insulsos. Van destiñendo con el otoño los recuerdos.

Este otoño no es como los de antes. No sabe igual; ha cambiado; se ha perdido. Supongo que estaba acostumbrada a la estación de la hojarasca, el olor a castañas en la vuelta de la esquina, y como el hogar   era siempre acogedor. Pero este año el sol a bañado las habitaciones del mes, y juega con el frío al escondite, un juego que suele ganar el mejor. El destino ya no sabe dibujar. Con trazos difusos a pintado un otoño de colores demasiado vivos para días tristes. El tiempo parece haberse vuelto loco, y yo con él. Y juro que trato de mantener la cordura, pero vivo un sinsentido que no logró explicar. Ya los porqués no tienen motivos, y se escudan bajo "porque sí". En mi habita la duda del elefante azul, ¿lo abandonó en la sabana de algún cajón para así olvidar? El humo gris me raspa la garganta y ¿Porque no si siempre es porque sí? Soñar se ha convertido en una realidad demasiado lejana. Dormir , escribir y caminar, una rutina. Ya nada es especial, si como todas las cenizas se apaga. El fuego baila, el agua corre, la arena se recrea en una misma ola, y el viento canta suave.

Se consume Octubre entre caladas de olvidos y perdones sin conceder, y yo lo veo marchar sentada en esta rama alta, tan lejos de todo, que ya no me encuentro. El otoño ya no es, ni yo con él, ni nada más.